Objeto Inaccesible
Cotidiano y sagrado

 

Lejano, ajeno, de "otro mundo". Estos conceptos, aplicables a lo sagrado, en la instalación de Escombros son válidos para el más común de los alimentos: el pan. Y es así porque el pan nuestro de cada día ya no es tan nuestro y no está en la mesa todos los días. Objeto Inaccesible es una metáfora feroz sobre el hambre. Pero también sobre la represión. Porque ese pan torturado, apuñalado, aplastado, estrangulado, es el cuerpo social de la Argentina sometido, precisamente, a estas "intervenciones".

Metáfora trágica si las hay, pero que tiene a la vez, como obra de arte, características singulares. La primera es el "distanciamiento". El extremo rigor formal, el uso de materiales tecnológicos y la iluminación espectral, crean la sensación de que ese objeto tan dramático, tan cargado de realidad, no es real. Y esta es la clave para comprender el contenido de la obra en toda su dimensión. Lo que Escombros muestra es la sacralización de un objeto cotidiano. Lo divino es inaccesible para lo humano. Lo sagrado es intocable. Lo aterrador de este acerto es que lo inaccesible y lo intocable, es lo indispensable: el alimento.

En esta instalación, no sólo los panes intervenidos son inabordables. También lo es el conjunto como tal. Con lo cual, forma, contenido y título, forman una unidad absolutamente coherente. Desde este punto de vista, los materiales elegidos y los efectos visuales y sonoros que los acompañan, son los únicos posibles para representar la sacralización de un objeto profano por excelencia.

La segunda característica, también singular, son las múltiples lecturas que admite, a pesar de la contundencia de su contenido. Puede ser leída, por ejemplo, como la representación conceptual de la Ultima Cena. Para determinado tipo de espectador es inevitable asociar la mesa a un altar y los panes al cuerpo de Cristo crucificado. Pero también es posible asociar las cajas de acrílico a las vitrinas de las panaderías, donde los que ya no pueden comprarlo miran al pan como lo que realmente es: un objeto inaccesible.

Puede haber, entre muchas otras, una tercera lectura. Hay espectadores que pueden llegar a preguntarse cómo acceder a ese pan a pesar de que es imposible. La respuesta está en la historia: rompiendo la instalación. Pero esto ya no tiene que ver con el arte, sino con los ángeles y demonios que combaten, sin tregua y sin respiro, en ese campo de batalla que es el alma del hombre.